Asomada a su balcón,
como lo hacia una tarde cualquiera
ella miraba como aquella niña
sonreía persiguiendo pompas de jabón
y soplaba fuerte para que aparecieran
más para así salir corriendo a perseguirlas
de nuevo.
Notaba que unas se le escapaban y
no le importaba seguía corriendo
detrás de las que más cerquita tenia
y así una de esas pompas llego al balcón
se le exploto en la cara
y de inmediato una lagrima
broto porque en ese instante recordó
la sensación de correr
detrás de una ilusion que no quiso dejarse alcanzar.
1 comentarios:
Cierto. cuando uno juega con cosas frágiles corre el riesgo de que se rompa.
Pero siempre tenemos que ser conscientes de esa posibilidad
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